Semanario

Odio que mi vida esté parcelada en semanas - Alvar Torres

Los domingos son rancios por su regusto a lunes. Los sábados los anteceden, anticipan y --aunque ebrios-- ocultan mal su tristeza y pesadumbre que estropea los viernes. Ah, la volátil efusividad de los viernes manchada de origen por la tinta onerosa de pasado mañana... Martes, miércoles, jueves de vacío... Así el amor, con sus viernes de encuentro y locuacidad, tiene sus sábados de efusiva alegría, veteada de ásperos augurios y sus domingos serios, en los que amanecemos nos miramos a la cara y nos reconocemos --marcados de ocultas añoranzas-- como los extraños que se desperdirán el lunes temprano en un andén del metro cotidiano y no, no voltearán. Martes, miércoles, jueves de vacío.


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